Un museo lleno, el regalo de Botero por sus 90 años

Crisantemos, postales y muchos saludos le mandaron los asistentes al Museo de Antioquia el día de ayer al maestro Fernando Botero por su cumpleaños. Estudiantes, artistas, gestores culturales, empresarios, aficionados, funcionarios y transeúntes llenaron las salas del antiguo Palacio Municipal de Medellín, lo que muestra la importancia del impacto del artista en la vida de la ciudad. Fueron más de 1.200 personas, según cifras del Museo.

La donación, que ya pasó los veinte años; el mural escena con jineteque llegó en 2021, y la nueva, exposición Botero 90 añosque da otra lectura a su obra desde el archivo, fueron desbordadas de curiosos y expertos, que aprovecharon para volverlo a mirar e incluso conocerlo por primera vez.

La junta directiva del Museo, en voz de la directora de la institución, María del Rosario Escobar, recordó su papel determinante en el crecimiento de la entidad hasta convertirla en lo que es hoy. Por su intervención, el Museo cambió de sede, de nombre y se le dio una nueva cara al Centro de la ciudad.

En la lista de invitados estaban las directoras anteriores de la institución, Ana Piedad Jaramillo y Pilar Velilla, que fueron parte activa de la llegada y promoción de las obras del maestro. Al igual que Juan Gómez Martínez, alcalde de Medellín de la época, que gestionó las labores alrededor de la gran donación.

Un legado que se extiende

El presidente del Grupo EL COLOMBIANO, Ignacio Gaitán Villegas, tomó la palabra para recordar la importancia de la cultura en la construcción de una sociedad y el paso del maestro por la redacción, donde fue ilustrador para el suplemento dominical.

Por su parte, la directora del periódico, Luz María Sierra, expresó que “Botero nos da con su obra una gran lección para estos tiempos que vivimos. Se mofó de quienes quisieron mofarse: de la aristocracia criolla y de los dictadores de América Latina, de la guerrilla, de los paramilitares y de los narcos, y todo lo hizo sin odio. Logró con sus dibujos algo extraordinario: ser firme en defensa de los valores de la humanidad con inteligencia y belleza”.

Además de los cambios en el Museo y su entorno, se reconoció que la donación del artista transformó el centro en referencia turística y fuente de ingresos para vendedores, fotógrafos y guías, que aprovechan y disfrutan la afluencia constante de visitantes.

Para el mundo del arte, por supuesto, tuvo un impacto especial. La directora del Museo de Arte Moderno de Medellín, María Mercedes González, dijo en entrevista que el trabajo del maestro puso a Medellín en el mapa cultural del mundo, y sigue despertando interés. “Botero es un artista fundamental en la historia y el presente del arte colombiano, ese reconocimiento y circulación internacional que sigue teniendo es impresionante. Su carrera y generosidad son admirables”.

El artista Camilo Correa afirmó que la labor del maestro hizo que Colombia adquiriera un significado en el mercado del arte mundial, el interés hacia él se traduce en interés por todos los artistas locales. “Un artista no solo se entiende por su obra plástica sino por todo lo que hace para la sociedad, en esa medida, no es solamente observar la estética y la plástica de su trabajo, también lo que ha hecho por Medellín, Colombia, y sus instituciones culturales”.

El regalo de la Filarmed

La Filarmónica de Medellín preparó un regalo para el maestro de la mano del jefe de oboes de la orquesta, Jaime Martínez Yepez, que compuso la Suite Boterouna obra que empezó a finales de 2021en el aislamiento por la pandemia y la necesidad que este representó de encontrar otros escapes a la creación, cuando todavía estaban restringidos los encuentros.

El maestro Martínez, caraqueño, siempre se ha sentido inspirado por la obra de Botero, desde que se acercó a la donación que hizo el pintor al Museo de Arte Contemporáneo de Caracas en los años 70, pasando por la famosa exposición de París en 1992, que tuvo la oportunidad de visitar; hasta hace siete años que se vino a vivir a Medellín y ha podido estar más cerca de la obra en diferentes ocasiones.

La suite es una forma musical del Barroco que empieza con un preludio, una obertura y luego tiene una serie de danzas. Yepez plantea una obertura pictórica que contiene “los motivos inspiracionales del maestro más importante”, como la mandolina, que originó su estilo; la tauromaquia, a la que era aficionado; la religión, el tango, las fiestas, las bailarinas, el circo y los músicos.

El segundo movimiento está dedicado a la Plaza Botero y cómo se fue construyendo ese espacio público. Martínez arma el relato a través de un bambuco, una construcción progresiva que narra la llegada de las esculturas. Luego, cada escultura tiene una danza latinoamericana: bambuco, pasillo, bullerengue y currulao, entre otros ritmos.

“Las expresiones musicales propias nuestras, porque Botero es colombiano y nunca abandonó sus raíces, pero todos los latinoamericanos sentimos que nuestro gran representante artístico en el mundo es él”, explica el compositor, que espera poder compartir su obra en la Plaza algún día.

La celebración continúa

La directora del Museo de Nacional, en Bogotá, Juliana Restrepo Tirado anunció, en un conversatorio con los curadores del Museo de Antioquia, Carlos Uribe y Camilo Castaño, que la serie de La Violencia en Colombia donada por Botero en su momento, estará en Medellín durante el segundo semestre del año.

Así se contrasta el mundo ideal de las primeras obras del maestro, con la dolorosa realidad que lo desborda y aporta otros sentidos a sus formas.

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