¿Qué mira una mujer en la ventana?

En el siglo XV, el franciscano San Bernardino advirtió en una de sus homilías: “Cuando una mujer oye un caballo, sale corriendo hacia la ventana, para verlo y saberlo todo”. El motivo de la mujer en la ventana ha recorrido la historia del arte y lo ha hecho porque es, aún hoy, un tema importante para las distintas sociedades. Una imagen, la mujer en la ventana, que puede reflejar confinamiento ya la vez protección, encierro y también diversión, que convierte al artista en voyeur de la mujer, pero también lo es este respecto a la escena del exterior, que solo ella ve. ¿Qué mira la mujer en la ventana? ¿qué mira quien mira a la mujer en la ventana? Una exposición en la Dulwich Picture Gallery de Londres registra 2000 años de mujeres ‘enmarcadas’.

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Tom Hunter: ‘Mujer leyendo una orden de desahucio’, 1997. El fotógrafo se ha inspirado para la composición en la célebre ‘Joven leyendo una carta’ de Vermeer

Galería Dulwich

Existen muchas lecturas posibles dependiendo de la época y el lugar, pero la mayoría parten de tres escenarios: la idea del control de la mujer, encerrada, su condena cuando la ventana se convierte en espacio semipúblico de disfrute, y el de mero marco de la figura femenina para disfrutar de la mirada masculina, no en vano los artistas que lo han retratado han sido en su gran mayoría hombres, y no sólo en Occidente.

El motivo

La mayoría de estas obras ‘celebran’ el control de la mujer en un espacio acotado, condenan la ventana cuando se convierte en espacio semipúblico de distracción, o enmarcan simplemente la figura femenina

Algunas de las representaciones más antiguas, figuras procedentes de Babilonia, el antiguo Egipto, Israel o Grecia, sin duda a estas mujeres en diosas o en símbolos de la fertilidad, pero también en prostitutas, que esperan a los clientes asomada o apoyada en las ventanas, un imaginario que se ha mantenido hasta hoy y que estigmatizaba la escena.

La posibilidad de que la ventana en lugar de contener dentro de unos límites proporcione una apertura al exterior, dando pie a la “lujuria de los ojos”, se convirtió en una obsesión para las autoridades eclesiásticas de la Edad Media, hasta el punto de que una guía del siglo XIII para mujeres ermitañas advierte de que “el mal vendrá a asomarse por la ventana”, su único contacto con el mundo; no es de extrañar que muchas de estas celdas no dispusieran de ni siquiera un ventanuco, y que en las iglesias estuvieran muy altas, también la escasa presencia de este motivo en el arte: sólo la Virgen María podía ser representada con bien en esa situación, ya que era considerada una “ventana” hacia el Cielo ( Fenestra Coeli ).

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Esta vasija griega del 340 aC muestra un hombre subiendo por una escalera para visitar a una prostituta. La mujer en la ventana se ha asociado frecuentemente con esta condición

Galería Dulwich

El reformista Lutero estuvo de acuerdo con San Bernardino y otros santos, llegando a calificar a quienes se asomaron de “fisgonas de ventanas”, algo así como nuestras viejas del visillo , ya vemos que los prejuicios se han ido transmitiendo. La mujer debía permanecer en el espacio doméstico –como “un clavo en la pared”–, pero no sólo eso, sino que debía dedicarse a los trabajos del hogar y dejarse de distracciones, las pinturas flamencas, neerlandesas o alemanas se ajustan a ese ideario a partir de mediados del siglo XVI, ya se tratará de damas de la sociedad o de humildes amas de casa.

Con las Iglesias hemos topado

San Bernardino advertía en el siglo XV contra las mujeres que se asomaban a ver qué ocurría en la calle; Lutero llegó a calificarlas de ‘fisgonas de ventana’

Así, las primeras aparecen leyendo, escribiendo cartas, bordando o tocando algún instrumento a la luz que proporcione la ventana, las segundas, limpiando, cocinando o manteniendo el fuego. También, y de forma menos piadosa, esta apertura permitía la visión de los ricos interiores de los comerciantes y banqueros: sí, el capitalismo pronto se asomó por la ventana.

El género del trampantojo pronto cambiará este tema, con gran éxito, como en los cuadros del neerlandés Gerrit Dou, que había tomado buena nota del encantador joven en la ventana , de Rembrandt (1645), en el que una casi niña contempla lo que debe ser una escena callejera feliz y despreocupada. Pese a las admoniciones moralistas, la mujer en la ventana se consolidó en el arte en los países nórdicos, descubrirá además una simbología, jaulas, pájaros, peceras, cortinas, vinculados con el concepto de encierro, para ser adoptado también en Francia, Gran Bretaña, España (las dichasracheras Mujeres en la ventana de Esteban Murillo, 1665-1675)…

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Picasso: ‘Mujer en la ventana’, 1952. Picasso pintó este retrato de Françoise Gilot cuando su relación estaba terminando, ella se apoya firmemente en el cristal, como si tratara de huir

Galería Dulwich

El motivo de la mujer en la ventana está presente en las culturas asiáticas e indoislámicas, pero ajustado a su concepto de ventana; mientras que el mundo occidental las ha entendido como elementos arquitectónicos transparentes que ofrecen una vista, las ventanas chinas y japonesas, mediante el uso de pantallas no crean límites nítidos entre exterior e interior, y más que mostrar el exterior, lo sugerido a través de la sombra y el sonido. El uso del vidrio no se presentó hasta finales del siglo XIX.

En los países indoislámicos y árabes, las ventanas han estado cubiertas con celosías, talladas en piedra o en madera, de forma que pueden filtrar la luz y el aire y al mismo tiempo proporcionar privacidad, especialmente en las áreas donde se ha venido practicando purdah , el ocultamiento y la separacion de las mujeres de los hombres que no eran familiares directos. Teóricamente al menos, estas ventanas en las zonas reservadas a las mujeres invertían los roles de género, ya que, aunque delimitaban un espacio que protegía/confinaba a las mujeres, era el hombre el objeto de la mirada femenina, y no al revés.

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Simran Janjua: ‘Dadi’s Love’, 2020. La fotógrafa capta el momento en que su cuñada puede ver por fin a su abuela (‘dadi’ en punjabí) tras el confinamiento por la covid

Galería Dulwich

La fotografía se convirtió a la mujer en la ventana en un motivo preferente de las tarjetas o cartes-de-visite, used in the exchanges sociales y que pronto se personalizaron con la imagen de sus propietarios y su nombre, especialmente en la Inglaterra victoriana ¿Y ahora? En 1975 Marina Abramovic dio una vuelta de tuerca a la mujer en la ventana entendida como prostituta al intercambiarse con una de ellas en la performance Role exchange en un escaparate del barrio rojo de Ámsterdam. Cuando son ellas quienes están a cargo de la ventana, las cosas se ven diferentes, a uno y otro lado.

Reportaje elaborado con los textos del catálogo de la exposición londinense

Reenmarcado. la mujer en la ventana

Galería de imágenes de Dulwich. Londres. www.dulwichpicturegallery.org.uk. hasta el 4 de septiembre

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