La historia del cine que se puso al servicio de la cultura de San Martín de los Andes

Este 2022 se presenta en San Martín de los Andes como una suerte de revancha. Mientras los operadores turísticos esperan una temporada invernal a puro esquí, con nieve y un aluvión de visitantes y de otros países (alejamientos de las pistas por las restricciones de la pandemia de coronavirus); las autoridades del Centro Cultural Cotesma se preparan para celebrar un nuevo aniversario del complejo, tal como hubieran querido hacer el año pasado cuando se cumplieron 30 años desde que la cooperativa telefónica tomó la posta para seguir ofreciendo cine y espectáculos culturales a vecinos y turistas.

En realidad, la historia de este emblemático espacio, ubicado en el corazón de la ciudad – en Roca al 1154 -, no se circunscribe a un poco más de tres décadas.

Arrancó en los años 40′, cuando tres jóvenes entusiastas llamados Salvador Chidiak, Farid Obeid y Carlos Weber consiguieron soñar con la idea de construir un cine en el pueblo que hasta ese momento accedía a las películas con el “biógrafo” del salón del Hotel Lácar, el proyector de Elías Aquín o el de la familia Creide que avisaba a los vecinos cuando empezaba la función tirando “bombas de cañón”.

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(Comentario al margen: Como las municiones sacaron a caer el en techo de banco del pueblo, sacaron a apuntar a un cerco de madera que terminaron convirtiéndose en “un colador”, según recordó Américo Astete en uno de los capítulos del documental audiovisual Anecdotario SMA).

Tras conseguir un préstamo de 50 mil pesos y solucionar a último momento el problema del abastecimiento de electricidad, los tres jóvenes lograron inaugurar el Cine Amankay el 18 de febrero de 1944 con la proyección “La guerra la gano yo”.

“Las películas se traían desde la distribuidora de Bahía Blanca hasta Zapala en tren y desde ahí hasta acá en camión o con el colectivo de Los Lagos”grabó Carlos Weber, el hijo del fundador, en el mencionado documental.

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El cine Amankay cuenta como tal por más de 40 años. En los primeros años, la gente elegía lo mejor de su placard para asistir a las funciones que eran dobles y con intervalos. “Hasta que llegó la televisión era un divertimento de familia y había gente que hasta tenía su butaca porque se sentaba siempre en el mismo lugar”, añadió Weber en el archivo de Anectotario SMA.

“Yo fui cliente de ese cine en mi infancia. Era un espacio de encuentro social donde uno podía podía ir a disfrutar de una película. La verdad es que cuando miro las fechas no puedo dejar de resaltar el mérito de esos pobladores que lo impulsaron, fueron unos visionarios. En la década del 60′ había dos o tres proyecciones semanales con una capacidad de 180 butacas más o menos. El cine tenía dos plantas y el que estaba último en la fila le costaba ver. Y también tenía lo que se llamaba en esa época gallinero, una planta alta donde se veía mejor y donde se hacían todos los chistes y maldades a los que estaban abajo”, recordó – en diálogo con LMNeuquénJuan Carlos Astete, presidente de la cooperativa telefónica Cotesmaantes de hablar de la nueva etapa que tuvo la sala entrados los años 80′.

Como dejó de ser rentable, en 1986 el cine se vendió a la cooperativa telefónica de San Martín de los Andes que se fundó en 1961después de que un grupo de vecinos se organizaran para incorporar a la localidad al mundo de las telecomunicaciones, logrando colocar el primer teléfono público en el Bar de Muglia donde algunos se hacían llamar a propósito solo para distinguirse del resto.

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“El consejo directivo hizo una inversión importante para desarrollar otra sala con nueva tecnología y el 20 de junio de 1991 se reinauguró el histórico cine Amankay como un Centro Cultural llamado Cotesma. Hoy las dos salas que tienen una capacidad para 220 personas. El cine histórico se transformó para un concierto. Se hizo un rediseño para que todas las butacas tengan buena visibilidad y como tiene excelente acústico allí se desarrollen todas las actividades musicales”, precisó Astete dando cuenta de las ampliaciones y mejoras que se hicieron en el complejo, lo que incluye la incorporación de proyecciones en 3D para algunas películas.

“También está el Salón Günther Blaas, en homenaje a los pintos y escultor austríaco que experimentaron en San Martín de los Andes, donde se utiliza para talleres, reuniones importantes y exposiciones de arte. También hemos transformado lo que en su momento fue casi un quincho en una sala de ensayos para distintas actividades artísticas”, resaltaron.

El esfuerzo para mantener un emblema

“Cotesma es el centro cultural por excelencia de San Martín de los Andes. Siempre décimos que el centro siempre estuvo a disposición de la cultura de la localidad. Nunca fue creador de cultura, pero sí una institución que pone toda su infraestructura a disposición a los hacedores locales o de otros lugares”, enfatizó Juan Carlos Astete.

“La cooperativa hace un enorme esfuerzo para el mantenimiento del centro porque es deficitario. Lo hace a partir de su actividad comercial del servicio de telefonía e internet. Hemos hecho muchas mejoras, lo mantenemos actualizado y creo que eso lo reconocemos todos los asociados”, agregó.

“Ni hablar de lo que padecimos la pandemia con el cine cerrado. Pese a eso mantuvimos el personal que, con la camiseta de la cooperativa , siguió trabajando internamente. Cuando pudimos volver, el centro cultural estaba como nuevo”, subrayó con gratitud.

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Aunque con la de Netflix y otras plataformas de películas y series cambió el consumo y descendió el corte de entradas en las salas de cine en general, Cotesma sigue teniendo una clientela fiel, “fanática de la pantalla grande, del sonido envolvente, la butaca cómoda, el pochoclo, la charla social en la previa y en el post”.

“Hasta el 2015 hemos llegado a tener alrededor de 100 mil espectadores en el año. Ese número bajó a 50 mil antes de la pandemia. En el 2021, con la pandemia, esa cifra no debe haber superado las 35 mil personas al año. Ahora ha crecido un poquito, pero no creo que vayamos a volver al pico de 100 mil porque las nuevas tecnologías hacen que uno vea cine en la notebook, en el smart”, reflexionó Astete, antes de dejar en claro la visión de la institución que representa .

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Nosotros mantenemos el compromiso social con la comunidad. Queremos que los asociados y las futuras conducciones sigan comprometiéndose con el mantenimiento de este centro desde el punto de vista arquitectonico y tecnologico. Hasta hoy económicamente lo hemos podido hacer. Es un esfuerzo importante pero estamos convencidos porque es una inversión en cultura“, conclusión.

Una semana con actividades gratuitas

Para celebrar los 31 años del Centro Cultural Cotesma, los responsables del espacio organizaron una serie de actividades gratuitas que se desplegarán desde el viernes 17 hasta el sábado 25. Entre ellas se destaca el espectáculo infantil “Pequeñas Historias Titiritescas”, la inauguración de la Muestra de la Artista Melisa Fort “¿Cuantas puertas estás dispuestx a cruzar?”, los ciclos de Música Activa “Brendance” junto a Hermandad y “Cuatro de copas” junto a La Quinta Pata y el Gato, que tendrá lugar este sábado 18 a partir de las 19

El martes martes 21 a las 18 se realizó el acto de celebración oficial “con algunas sorpresas” en la Sala Günther Blaas. El festejo continuará a las 20 con una cuota de cine a cargo de Daniel de la Vega, quien dirá pressente en la proyección de su film Punto Muerto con el protagonista Osmar Núñez.

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