“En la vida una de las grandes cuestiones es ser capaz de perdonarnos por ser quienes somos”

Joël Dicker cierra la trilogía que inició con el best-seller mundial La verdad sobre el caso Harry Quebert . Eso sí, su nuevo libro, El caso Alaska Sanders –que de nuevo tiene como cubierta un cuadro de Hopper y se ambienta en la Nueva Inglaterra que el autor suizo conoció en los veranos de su niñez–, transcurre cronológicamente entre su primer hit y el segundo volumen de la trilogía, El Libro de los Baltimore (2016).

Libros protagonizados por Marcus Goldman, un escritor que ahora se enfrenta al asesinato de una modelo en un pueblo de New Hampshire pero que comenzó investigando una acusación de asesinato contra su mentor literario, Harry Quebert. Un escritor que se pregunta por las decisiones de su pasado y al que el éxito ha “averiado”.

–El pasado obsesiona a sus personajes, lo revisan, les persiguen, lo esconden. ¿Por qué es tan omnipresente en sus novelas?

–Es lo que nos define. Somos la suma de lo que hemos experimentado, hecho, de nuestra vida antes, y sólo puedes entender cómo es alguien y cómo funciona retrocediendo al pasado, sus raíces, a cómo construyeron quienes son. No hay conexión entre lector y personaje hasta que el lector sepa quién es realmente ese personaje.

"El caso Alaska Sanders"de Joël Dicker (Alfaguara, $2.600 audiolibro y $1.100 ebook).

“El caso Alaska Sanders”, de Joël Dicker (Alfaguara, $2.600 audiolibro y $1.100 ebook).

–Personajes que parecen estar buscando la redención.

–Sí, redención en el sentido de que buscan ser capaces de avanzar con sus vidas cargando con el pasado. Una de las grandes cuestiones de la vida es ser capaz de perdonarnos por quienes somos, de aceptar quienes somos y que hicimos lo que hicimos, que no hicimos lo que deberíamos haber hecho, que no vimos oportunidades, que nos mantuvimos en silencio cuando deberíamos haber hablado.

Todos esos momentos, esos lamentos, esos fracasos que tenemos y no podemos borrar, a veces no son gran cosa ya veces son un gran drama para alguna gente. Sea lo que sea, debemos continuar porque no hay otra opción. Es el objeto de esa redención en el libro: ser capaz de atravesar los traumas y dramas y continuar.

–¿Quién es Marcus Goldman en ese sentido, preguntándose qué ha hecho con su vida?

–Todas las preguntas que se hace son sobre asumir elecciones, responsabilizarse de por qué hizo una cosa u otra, encarnar quién es, aceptar quién es. A veces aún está dividido por las decisiones que tomó y revisita el pasado por razones que no son buenas, para revivir algo que ya pasó. Pero ya pasó. En algún momento, y es un poco el propósito del libro, Marcus debe aprender a aceptar y abrazar la vida que ha elegido.

–Su protagonista es un escritor con el que usted hace un juego metaliterario: él mismo ha escrito ‘La verdad sobre el caso Harry Quebert’. Y tiene muchos problemas con el exito. ¿Hay paralelismos con su propia vida?

–Juego con eso, hace 11 años que la gente me pregunta si yo soy Marcus Goldman. Una parte de mí quiere jugar con eso, mantener esos lazos. No lo creo basándome en mí y lo siento muy diferente, pero es muy especial para mí y quizás intente crear un puente con él es una manera de seguir conectado. Porque han pasado 11 años, tengo 11 años más en la cara, pero Marcus sólo seis meses más que en el primer libro, que es donde arranca éste. Cuando lo creé era mayor que yo y ahora lo soy yo, es un modo de seguir con él.

Joël Dicker: "La investigacion que conduce Marcus es muy artesanal".

Joël Dicker: “La investigación que conduce Marcus es muy artesanal”.

–¿El éxito a usted le ha afectado?

–Me ha cambiado la vida, seguro, pero no siento que haya cambiado la persona que era. Mis valores, el ser humano que soy. Eso sí, que la gente me vea como un escritor, que no era el caso de antes del éxito, ha hecho cambiar mi identidad a los ojos de los demás.

–¿Con ‘El caso Alaska Sanders’ concluye la trilogía o quiere seguir creando un mundo?

–Sólo acabará la trilogía. Cuando acabe La verdad sobre el caso Harry Quebert sabía que quería una trilogía, antes del éxito y de tener editor. Pero con el éxito no pude escribir este segundo volumen después porque parecía que simplemente tomaba el camino fácil. escribe El Libro de los Baltimore, suficientemente diferente, pero sabiendo que era el número tres y que habría uno en medio, entre 2009, donde transcurre el primero, y 2012, donde se ambienta el segundo. Pero es posible leerlos en cualquier orden.

–En sus obras no son tan importantes los procedimientos policiales como las motivaciones. ¿Por qué?

–La investigación que conduce Marcus es muy artesanal, se reunió en ella por lealtad y amistad con Perry Gahalowood. En ese sentido es sobre sentimientos impulsivos, de estomago. Y su investigación transcurre igual, no tiene un procedimiento, busca cuál sería el movimiento más inteligente para conseguir las respuestas.

–¿Le inspiran en ese sentido escritores como Agatha Christie?

–Que la investigación no sea procedimental fue un experimento en Harry Quebert , no reprodujo nada. Pero pensando en Agatha Christie y su atmósfera, yo creo que el libro ha de ser un lugar seguro para el lector, en el que sepa que estará bien, y eso vino de ella.

–A algunos personajes de este volumen de cierre de la trilogía la propia lectura de ‘La verdad sobre el caso Harry Quebert’ les mueve, les cambia. ¿Los libros tienen realmente algún poder?

–La literatura tiene un gran poder. Dar al lector la oportunidad de parar en este mundo mareante que vivimos y ponerle en conversación consigo mismo. Leer es probablemente la única oportunidad hoy de estar en discusión con nosotros y no con los otros. Vivimos en un mundo en el que esperamos mucha validación de los demás, vivimos a través de los otros, colgamos fotos en Instagram y queremos ver cuántos likes y comentarios nos dan.

Cuando lees e imaginas los personajes de la obra, el ambiente, no esperas la validación de nadie, creas algo para ti. Ese es el poder de la literatura hoy, estar un poco mas conectado con nosotros. Es ese último momento de conexión pura.

–Por cierto, ¿quién es para usted Harry Quebert?

–En un primer nivel es un autor, el mentor de Marcus, al que al final Marcus supera. Pero Harry Quebert no es quien pensamos que era. Y, todos los consejos que da a Marcus, que él recibe de Harry, ¿los recibe? ¿Qué parte de Marcus ha construido la figura perfecta de Quebert para ser capaz de apoyarse en ella para ser el autor en el que se convierte?

En segunda lectura puedes verlo como que no existe en realidad, como una de las dos caras de Marcus, la oscura, el Marcus que no habría creído en su sueño, trabajó duro para tener éxito, superado el bloqueo del escritor. Se puede ver como una parte de Marcus también.

La Vanguardia

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