Canción de amor: una “historia de amor abollado” para los tres inadaptados de Carlos Zanón

MADRID.– En el Hotel de las Letras, acceso por Gran Vía -allí donde comenzaba su novela anterior, Carvalho: problemas de identidad (Planeta)– se encuentra carlos zanon (Barcelona, ​​1966). Un grupo de taxistas aguarda sobre la calle Clavel la llegada de sus próximos pasajeros. El escritor conoce este universo como la palma de su mano, no solo porque cosechó elogios con Taxi (Salamandra), sino porque era el oficio de su padre. Una música enrarece el ambiente. Suena por momentos a vidrios rotos, a frenos sin lubricar, a una olla a presion. Zanón, poeta, narrador y experto en rock, además de compositor de letras, se ríe: “No sé qué es esto que suena”. Otra melodía, otros instrumentos, otras voces integran de modo armonioso su nuevo libro, Canción de amor (Salamandra).

"Canción de amor" de Carlos Zanón
“Canción de amor” de Carlos Zanón

“Me gusta estar solo cuando escribo, pero no me gusta estar en silencio. Escribo con música e incluso me duermo con música”, dice Zanón quien tiene un oído especial para los relatos, verdaderas partituras discursivas donde construye con su batutas atmósferas de melancolía, ritmos de búsquedas (físicas, profesionales, sentimentales) y se cuelan lamentos jamás cacofónicos . Canción de amor IT’s a novela de carretera por la costa del mediterraneo, desde Barcelona hasta Cádiz, un “Cutre Lux Tour: campings, baretos, fiestas de santoral” [cutre como equivalente a berreta]. Tres amigos, tres músicos, emprenden este viaje a bordo de una camioneta llamada Polidori. Jim, Eileen y Cowboy le dan vida a un “western crepuscular”, como definen a su autor: “No saben muy bien por qué han llegado al final de algo, de su relación, de su amistad, de un concepto determinado de la música… y, en vez de protegerse, van corriendo hacia el abismo”.

Los inadaptados (Los inadaptados), la película de John Huston de 1961, con guion de Arthur Miller, con Marylin Monroe, Clark Gable y Montgomery Clift, es una de las fuentes de inspiración de Canción de amor: “La novela tiene esa misma idea de vértigo y proximidad con la muerte”. El título proviene de una canción homónima de Simple Minds y es un homenaje a la música de la juventud del autor, bandas y artistas que aún escucha con devoción. Cuando presentaba problemas de identidad en la Argentina, en 2019, le adelantó a un amigo que su próximo trabajo se llamaría mil novecientos ochenta y dos. “«Ese es el año de las Malvinas», me dijo y entonces decidió cambiarlo. Entiendo que haya personas a quienes le pudieran doler y elegí que las canciones que versionaran los personajes fueran de 1985, y no de 1982. También me gustó mucho el título En mitad de una cancion mejorpero sería complejo a la hora de explicarlo”.

es Canción de amor, un epígrafe de Jorge Luis Borges, fragmento de “La muerte y la brújula”, da la bienvenida al lector: “Dos veces tropezó; dos veces lo sujetaron los arlequines”. Zanón celebra tolerante las posibles lecturas e interpretaciones que esta cita genere. Como su nombre lo indica, este viaje narrativo es también una novela de amor con marca de estilo. “Siempre he hecho historias de amor abollado, amor desesperado, amor sin ningún signo de supervivencia, pero historias de amor, en el fondo. Quería hacer una novela que fuera voluminosa, que hablase de una cierta esperanza, de no conformarse, de un amor desesperado, sin pensar en el futuro”, destaca sin pudor este abogado y catador de policías negros, comisario del Festival BCNegra.

Carlos Zanón continuó con la saga del famoso detective Carvalho, creada por Manuel Vázquez Montalbán
Carlos Zanón continuó con la saga del famoso detective Carvalho, creada por Manuel Vázquez MontalbánFelipe Huertas – Editorial Salamandra

Zanón presenta esta historia sobre una pareja y un amigo en común, un triángulo con combinaciones complejas y elásticas. Así, por ejemplo, Eileen y Jim son “hermanos siameses, amantes imposibles, duelistas irreconciliables”, mientras que por momentos hay tensión entre Cowboy y Jim: “Esa superioridad moral que se perpetuaba en Jim le molestaba si acaso más cuando trataron de disimularla” .

Taxiun relato conducido con Sandino –es posible que los lectores de esta novela se lo encuentren nuevamente, no diremos dónde–, y Canción de amor se asemejan en aquel movimiento constante en el que están inmersos en los personajes. Sin embargo, este último libro significó un doble desafío para Zanón. En primer lugar, no sería uno el protagonista, sino tres; segundo, porque el autor quería abandonar su ciudad, esa aldea que se ha retratado tantas veces: “La literatura es un proceso de saber quién eres y también de saber lo que puedes hacer. Es como grabar discos con diferentes músicos. A ver qué tal si cambia la banda cómo suena un disco. Me gusta probarme en otros sitios y quería dejar Barcelona por un tiempo”.

Zanón se puso el desafío de continuar con la saga del mítico personaje de Manuel Vázquez Montalbán (1939-2003), el detective Carvalho, en problemas de identidad, una aventura que no descarta volver a repetir, pero no en el corto plazo. “Esta experiencia fue muy agradable, disfruté mucho y creo que hice un buen libro; Estoy contento como escritor y creo que es un libro donde no perdí la cara”, destaca.

“No soy nada nostálgico. Toda mi vida la he vivido pensando que la mejor época de mi vida era la que estaba viviendo en aquel momento. Es mentira que todo el tiempo pasado fue mejor. El problema es que tú te envejeces. Sí soy una persona bastante atrapada en la melancolía. Te lo dice la gente y te das cuenta en el tipo de música, en el tipo de literatura que te gusta”, dice Zanón y recuerda cuando era un joven y se enteró de que Diego Armando Maradona dejaba Barcelona y se trasladaba a Nápoles. “Fue la primera vez que me di cuenta de que los políticos mienten porque la noche en la que el vicepresidente del Barça estaba diciendo que Maradona se quedó con nosotros y Maradona ya estaba en Italia”.

Zanón, maestro de la novela negra, le pone un paréntesis al mal, uno de los temas de su obra, aunque en Canción de amor haya tambien pizzas de violencia. “El mal tiene un poder atractivo: poder ser incorrecto, hacer cosas que te dicen que no puedes hacer, castigarte. Eso nos interesa como espectador o como lector. En el fondo, la novela, cualquier tipo de novela, te está planteando qué harías tú en su lugar. Nos sostenemos con unos códigos éticos y morales que en el fondo son construcciones culturales y no algo que salga realmente de nosotros”.

Lo popular y la alta cultura conviven en la obra de Zanón: “No todo el rock lo es, pero sí puede llegar a convertirse en poesía. PJ Harvey, Nick Cave, Lou Reed, Nick Cave y Leonard Cohen hacen poesía. Hay gente analfabeta que logra hacer cosas maravillosas. Hay una canción flamenca que dice: «Cuando naces, Dios te condena a muerte». Nadie puede negar la calidad poética de este verso”. Canción de amor Apuesta a esta sabiduría e impregna sus páginas con Prince, David Bowie, Johnny Cash, Bob Dylan y los Ramones, y lo hace con capítulos cortos (¿o son canciones?), postas en un viaje donde nadie quiere regresar a su hogar porque su hogar está allí, en el encuentro de esas tres almas.

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