Bechdel actualiza su prueba a propósito de ‘Fire Island’

Alison Bechdel se ha marcado un Marshall McLuhan en torno a Isla de Fuegola película de Disney+ que es una versión gay y asiática-americana de Orgullo y prejuicio. Si es annie hall, Woody Allen fantaseaba con la idea de invocar al propio Marshall McLuhan para aclarar una discusión entre gente pedante sobre sus teorías, la dibujante de cómics ha hecho algo similar con su famoso Bechdel Test, ese que se otorga a las películas que incluyen al menos una escena en la que dos personajes femeninos mantienen una conversación que no va sobre un hombre. La película, que traslada el argumento de la famosa novela al complejo gay de Fire Island, se había criticado por falta de representación femenina, reducido al personaje de la amiga lesbiana que pone la casa, interpretado por Margaret Cho. Entonces, Bechdel, intervino en Twitter y dijo que una película basada en una pieza de Jane Austen que incluye una escena en la que dos personajes comentan un cuento de Alice Munro también pasa su famoso test.

Vertical

‘Papi’, de Emma Cline

Anagrama

MINIESTUDIOS SOBRE EL PODER

Si todo (buen) escritor tiene un tema al que da vueltas hasta que lo agota, el de Emma Cline se diría que es el poder. En casi todos sus relatos se pone en la piel de quien lo ostenta –su penúltima novela corta, harvey, estaba narrada por un Harvey Weinstein paranoico y crepuscular– o de quien lo sufre. Su última colección de relatos, papies casi un tratado sobre el poder masculino heredado y las figuras que encuentra para explorarlo son estimulantes: el escriba de las memorias de un prohombre de Silicon Valley a lo Steve Jobs, la niñera de una pareja de famosos a la que pillan manteniendo un romance con su jefe, un director de cine menos exitoso y carismático que su ex amigo y padrino de su hijo, también director de cine. es papi (Anagrama), todo el mundo tiene algo que perder, sobre todo quienes menos han ganado.

Horizontal

Una visitante ante el tríptico de Paula Rego

Tate

EL MODELO DE PAULA REGO

La recientemente fallecida Paula Rego tenía una relación peculiar, distinta a cómo se ha escrito generalmente el binomio pintor/modelo, con la mujer que más posó para sus cuadros. Lila Nunes empezó a trabajar en casa de la pintora angloportuguesa en 1985, como de au pair de sus hijos y para ayudar con el cuidado del esposo de la artista, el también pintor Victor Willing, que padecía esclerosis múltiple. Gradualmente, Rego fue pidiéndole a Nunes que posara para ella, y terminó poniendo el cuerpo y la cara para algunos de sus cuadros más famosos durante décadas, incluidos los del tríptico basado en el Matrimonio a la moda de Hogarth y algunas de las pinturas de su serie sobre el aborto. Nunes explicó que uno de sus trabajos más complicados como modelo para Rego fue para la pintura Traga la manzana envenenada (1995), en la que le tocó representar a Blancanieves boca abajo y tuvo que mantener esa postura complicada durante horas y horas.

Vertical

Cartel de ‘Lynch/Oz’

CineAfinidad

EL CAMINO DE BALDOSAS AMARILLO QUE LLEVA A DAVID LYNCH

En 2001 le preguntaron a David Lynch, en la clásica ronda de comentarios tras una propuesta de Mullholland Drivepor la influencia de El mago de Oz en su filmografía. Lynch respondió de manera acostumbrada pero mucho más clarificadora de lo que: “no hay un solo día de mi vida en que no piense en El mago de Oz”. A partir de esa confesión, el cineasta Alexandre O. Philippe ha construido un videoensayo titulado Lynch/Oz, similar en estilo al documental La habitación 237, que analizó al detalle la construcción de el resplandor, y que va buscando, detectivescamente, pistas de esa obsesión en la obra del director, desde detalles como los zapatos rojos que salen en corazon salvaje a conexiones como la que podria haber entre la idea de carretera perdida y el camino de baldosas amarillas.

MUERTES QUE RIMAN

Cuando dos personas muy conocidas mueren el mismo día, la convención y el arte del obituario casi empujan a buscarles algún tipo de narrativa. Michael Jackson y Farrah Fawcett, por ejemplo, fallecieron en menos de 24 horas y, aunque uno se llevó mucho más espacio mediático que la otra, sí que hubo reflexiones conjuntas del tipo “el precio de la fama, qué tremendo”. Billy Wilder y Dudley Moore aparecieron ambos el 27 de marzo de 2002 y eso fue fácil de resumir (un pésimo día para la comedia), en cambio otras veces casi nadie intentó juntar a los dos muertos de un mismo periódico porque no había por donde pillarlo (Federico Fellini y River Phoenix, muertos el 31 de octubre de 1993). Hace 40 años, el 18 de junio de 1982, apareció, a la vez, Djuna Barnes y John Cheever, una a los 90 y otro a los 70. Como escribe Jonny Diamond en la revista Lit Hub, fue como si el mismo día se enterrase al patriarca ya la matriarca de dos Américas y dos escuelas literarias opuestas, la de los suburbios y la de la bohemia.

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