“Afronto cada comienzo como si fuera mi primera novela” – Cultura

Existe una máxima que rige la existencia de todos los seres humanos en este mundo: “Uno hace planes y la vida decide lo que quiere”. Y en el caso de la española María Dueñas, se hizo presente cuando en los escasos tiempos libres de su ordenada y tranquila vida como académica en Filología Inglesa en la Universidad de Murcia y madre de familia, allá por los albores del 2008, se dispuso a escribir una novela que no pretendía más que editarse. El objetivo era sólo convertirse en un libro y que fuera un orgullo más de tantos. Pero El tiempo entre costuras, la historia de la joven e intrépida modista Sira Quiroga, tenía otros planes más que quedarse en la anécdota personal y terminó siendo un éxito de ventas a nivel mundial, convertida a más de 30 idiomas y con una serie en Antena 3 protagonizada por Adriana Ugarte . Así, en tan sólo un año, María Dueñas pasó de ser una profesora destacada en letras a una de las autoras más populares de habla hispana.

-A trece años del éxito de El tiempo entre costuras vuelve con Sira. ¿El mismo personaje le exigía volver al ruedo?

-La verdad es que Sira Quiroga no me quedó en la cabeza como la gente sospecha. Y si me preguntaban, me preguntaban más sobre su pasado que sobre su futuro. Tampoco tuve la necesidad de continuar su historia porque lo que sucedió con ese libro superó las expectativas de todos. Terminé muy agradecida pero con ganas de dejarla tranquila, en principio, para siempre. Encima mis siguientes novelas fueron muy bien aceptadas por lo que pensé que Sira se había quedado en el pasado definitivamente.

FACTOR TÁNGER

-¿Cuál fue el disparador para volver a escribir sus andanzas?

-Volver reiteradas veces a Marruecos, país donde transcurre parte de El tiempo entre costuras. Tenía una quinta novela ya empezada, pero fue durante uno de mis viajes a Tánger, que me volvió las ganas de escribir sobre ese tan increíble lugar que rescata el pasado y se mantiene vivo un legado. Y ahí entendí que si me gustaba tanto volver, no tenía por qué autocensurarme. Pero esa tierra es de Sira y ahí comenzó a pergeñar su nueva historia, ya después de la Segunda Guerra Mundial.

-En su libro Sira aparece la figura de Evita. Un claro guiño hacia nuestro país.

-Cuando me preguntan por qué decidió escribir sobre Evita Perón y sobre Barbara Hutton en este libro respondo lo mismo, no lo decido yo, lo deciden ellas. Porque estaban ahí, en ese momento, en esa línea temporal que unía España con Inglaterra y Marruecos, los países por los que se movía Sira entre los ’40 y ’50. Lo de Evita en España en el año 1947 fue muy fuerte. Era una España empobrecida, dolorida y reprimida, Evita llegó en pleno régimen franquista, que la produjo como propaganda para su Gobierno. Y sin duda fue la figura de ese año.

-En Argentina, Evita genera por igual, odio y devoción. ¿Cómo manejó esa dicotomía?

-Lo consulté con mi editor Nacho Iraola de Planeta. Quería saber si podría generar alguna controversia. No quería ofender a nadie y tampoco quería perder a los lectores argentinos que son de mis favoritos. Me dijo que bien tratado el tema no tendría por qué molestar. Con verosimilitud y respeto se podría abordar todo sobre Evita y Perón. Con todo lo que me documenté, quería mostrar lo poliédrico que fue su persona y no quedarme en una crítica despiadada ni alabanza exagerada. Tampoco quería entrar en cómo era Evita para tu país. Sí, como contexto, incluye algunas de sus acciones locales pero me circunscribí a ese famoso viaje llamado “Gira Arcoíris”.

-En su novela maneja información casi al detalle.

-Me basé tanto de fuentes argentinas como españolas, porque el gobierno de mi país obligaba a la prensa a hacer eco de lo todo que iba a suceder. Todo lo que retrato, desde lo pequeño hasta lo más grande, por ejemplo, qué hizo, por dónde estuvo, qué sombreros lució y hasta sus retrasos, tienen sus respectivas fuentes, algunas oficiales, otras fuera del registro.

-En ese tramo de su novela, hace una descripción muy cruda de su país y del régimen franquista.

-Porque ese viaje significó mucho para la sociedad española. Animó a la gente y las calles volvieron a vivir, pero también representó una importante ayuda de vuestro rico y próspero país a nuestra empobrecida y agotada España. El régimen franquista fue condenado por todo el resto de los países europeos, nuestro pueblo la estaba pasando muy mal y parte de ese hambre, lo aplacó Argentina con sus políticas de mano extendida.

RECORRIDO POÉTICO

La pluma de María Dueñas Vinuesa (Puertollano, Ciudad Real, España, 1964) se basa en un recorrido poético por ciudades importantes de Europa y África si incluye Marruecos como punto neurálgico de su éxito literario. Y sobre paisajes asombrosos de rica historia es que dibuja a sus personajes y desarrolla sus tramas. Su nuevo libro Sira es un viaje directo a las ciudades de Jerusalén, Londres, Madrid, Barcelona y Tánger, enmarcado todo en la desazón pos Segunda Guerra Mundial.

“Sí, viajo mucho para escribir mis novelas -admite-, y aunque el paisaje o las ciudades han cambiado mucho con respecto a la fecha donde se sitúan mis historias, las visitas, las recuerdo y hago una investigación in situ. Pero no escribo en los lugares. Para ello soy muy metódica y tengo mi rutina donde yo vivo, en Cartagena, al sudeste de España -aclara-, tenga o no inspiración”.

-La imaginaba recorriendo Londres o Tánger para luego llegar a algún bar y recrear los días de Sira en el momento.

-No. Necesito tener tranquilidad para escribir. No puedo ir escribiendo en el avión, en un hotel o en el mismo viaje. Necesito mi oficina. Vengo del mundo académico, soy profesora y siempre tengo todo planificado. Soy metódica. Claro que algunos días son más fluidos y otros menos. Pero tengo mi rutina de salir a caminar, ordenar mis pensamientos e ir directo al ordenador. Necesito mi atmosfera. Desde la 9 de la mañana que me siento hasta que crea terminar.

-Dos de sus novelas se terminaron en series españolas muy exitosas. ¿Qué le siguen verlas?

-En el caso de la primera que fue El tiempo entre costuras, no fue tan impactante porque estuve metida desde el inicio hablando con los guionistas, supervisé los textos y hablé mucho con los productores. Antes de ver a Adriana Ugarte como Sira, la conocí en persona, estuvimos en Tánger y sabía que no iba a contradecir en nada a mi personaje. Verla maquillada me gustó mucho. Hizo un gran papel. Y con la segunda serie, la templanza, con Leonor Watling, ya tenía experiencia. Tambien me gusto.

-Tener un primer libro tan exitoso, puede ser peligroso. ¿Cómo afrontó la escritura de su segunda novela?

-Sin ninguna presión. Real. Tenía muchas ganas de salir de la bola que había generado Sira. Yo afronto cada inicio de escritura como si fuera mi primera novela. Me abstraigo de todo, olvido la anterior, me meto en mi mundo y no pienso en los lectores, no pienso en las ventas, tampoco en mis editores y mucho menos en los críticos que me marcaron lo que no les gustó. Si pensara en todo ello, sería muy artificial y me costaría el doble escribirla.

LA OTRA VIDA

-¿Su vida de profesora quedó atrás?

-Si. Mi vida cambió rotundamente. Yo era profesora, trabajaba en la Universidad de Murcia, tenía posgrados y doctorados pero dejé todo. El primer año intenté unir mis dos vidas pero fueron más parches que algo orgánico. Fue un año de sinvivir, porque no fue bueno para mis alumnos, tampoco para mis libros y menos para mi familia.

-El éxito arrepentido marea e invita a tomar malas decisiones. Debe saber convivir con el “no, gracias”.

-Es difícil decir “no”. Justamente ayer me llegó una propuesta para publicitar automóviles en España. ¿Qué tengo que ver yo con los autos? Por suerte tengo muchos filtros. Tengo a mi agente literario que me comenta lo que cree que es más importante, tengo a mi editorial y después me tengo a mí que por ahora no perdí la razón. No me cuesta decir que no. Siempre agradeciendo y de manera respetuosa. También evalúo mucho cuando me invitan para ser un florero. La popularidad te convierte en un trofeo de exhibición y yo paso de eso.

.

Leave a Reply

Your email address will not be published.